Thursday, September 29, 2011

Un día como hoy, mi vida cambió

Pues sí, este post no lo dirigiré por primera vez a mi estimado lector, esta vez va para ti, para Elías, mi hijo.

Hace 5 años, una noche como esta abrí esta cuenta en blogger porque tenía tantas cosas en la cabeza que quería plasmarlas para que nunca se me olvidaran. Un 30 de septiembre de 2006 le diste un vuelco brutal a mis planes de ese día y a los de mi vida. Tenía 25 años, no era muy diferente a como actualmente soy, solo tenía el cabello largo y usaba un arete en mi oreja izquierda.

Aquella mañana cuando visitamos al doctor, no imaginaba que la rutina se cambiaría por la fecha en que por fin te conocería. Sentí nervios, miedo, emoción, alegría, estrés, ansiedad… todo al mismo tiempo; sensaciones que se fueron cuando a través de los cortes que hizo el Doctor en tu mamá, pude ver tu cara. Me presumo a mi mismo que fui la primer persona en el mundo que te vio, pude ver tu cara, tus ojos, tu expresión de que no entendías qué estaba pasando y desde ese momento confirmé lo que temía: te amé desde el momento en que tu mamá me dijo que estabas en su vientre y no ha pasado un solo día en que no sienta que mi mundo entero eres tú.

Hace 5 años vi como te limpiaban, estrujaban, metían mangueras en la boca, maltrataban, colgaban, volteaban, etc. Hoy tu vida es muy diferente, hablas perfectamente, caminas, corres, no piensas en otra cosa más que en jugar y alegras mis mañanas, tardes y noches con todas tus ocurrencias. Sabes leer, sumar, restar y te empecinas en aprender las tablas, ya vas en la del seis y lo estás haciendo bien. Te gustan los deportes, vemos juntos fútbol, tenis y el otro día me acompañaste (y te emocionaste) viendo una competencia de gimnasia rítmica. Te gusta también jugar videojuegos y a mi me encanta cuando los jugamos juntos, eres muy bueno en algunos y un excelente compañero para videojugar.

También te gusta inventar juegos, siempre sobre competencias, pones y quitas puntos, tienes poderes y vidas limitadas. Creo que ya vas por tu tercer cuaderno; tu mamá te los compra y te encargas de llenar todas sus páginas con tus dibujos, historias, marcadores de partidos y cuanta cosa se te ocurre. Esta semana te ha fascinado bakugan y con una sola explicación entendiste perfecto como utilizar netflix en el nintendo wii. Tus caricaturas del momento son Octonautas y aunque ya no lo ves mucho, el Equipo Umizumi. Antes de dormir te gusta ver una que se llama Nodi en el país de los juguetes. Sigues negándote a dejar la tina completamente y solo accedes a bañarte en la regadera los fines de semana. Es raro, a veces lo haces perfecto y otras más te sigues quejando de que el agua te cae en la cara.

Todas las mañanas te llevo en bici a la escuela. Te gusta que al estacionarnos nadie de tu salón te vea. Te abrazo y te bajo de la silla, caminas detrás de mi y esperas a que abran la puerta de la escuela. En cuanto la abren me toca decir "hoy nada más vino su lonchera" y en ese momento saltas y les dices "buuuu" y te metes corriendo a saludar a tus maestras y amigos.

Cuando caminamos por la calle te gusta darnos las manos a mamá y a mi y "flotar" lo cual logras saltando con pasos largos, es muy chistoso.

Te gusta ir a McDonald's, comer huevo tibio con limón y sal, salchichas con catsup. Tienes un gato, que aún no sabemos si se quedará, le pusiste por nombre Linterna Verde. Dices que Linterna es su nombre y Verde su apellido. Te gusta que juegue con tus pies y también te gusta ayudarme a ponerle agua y comida en sus platos. Le haces pelotas de papel y se las avientas para que las persiga.

Ha sido un gran año, cambiaste muchísimo respecto al anterior. Fuimos a la playa y ya no tuviste miedo del mar, de las albercas. Te metías y jugabas con tus primos muchísimo. Tu mamá y yo pudimos, después de 5 años, meternos juntos al mar, fue una sensación muy extraña. Hace una semana, como todas esas cosas que haces tu, totalmente autodidacta nos enseñaste que ya sabías hacer bucitos en el jacuzzi de casa de tus abuelos; me parece genial, espero que pronto podamos nadar juntos.

Este año participamos juntos en 3 carreras, la de Cartoon Network, Kinder Sorpresa y la de Nintendo. Te gusta entrenar en el parque y te encanta cuando en la carrera eres más veloz que el resto, incluso jalándome para demostrar qué tan fuerte estás.

Aún tienes el pelo un tanto largo, pero insistes en quererlo cortar más pequeño. La culpa es de Messi, lo admiras tanto que en cuanto se cortó el pelo tu también querías tenerlo corto.

Hace un momento te lleve a tu cama, porque tomaste una siesta desde las 4 de la tarde, despertaste a las 11 y con suerte te volviste a dormir 30 minutos después. Cuando te llevé ya eran pasadas las 12, así que técnicamente ya era tu cumpleaños. Te abracé dormido y te dije felicidades, quiero presumirme una vez más, que fui el primero en darte tu abrazo de cumpleaños número 5. ¿Sabes qué más hice? me bañé mientras te quedabas dormido y me afeité muy bien toda la cara, bueno las cejas claro que no. Pero aunque lo que tengo de barba y bigote es mínimo me dices cuando te abrazo y beso que estoy picoso, pero hoy no será así, es tu cumpleaños y te quiero dar mil abrazos y mil besos.

Hoy empezamos nuestro 5º año juntos. Me has enseñado muchas cosas y creo que también te he enseñado unas cuantas más. Así va la vida ahora que terminas los cuatro años, ya te he puesto todo lo que te gusta, lo que haces y seguro que se me va algo más, pero bueno mi memoria ya no es lo que era jejeje.

¿Por qué te escribo todo esto? Porque al igual que hace 5 años, me haces sentir muchas cosas que quiero que queden donde puedan ser leídas después. Porque un día quizá te interese leer cómo eras cuando eras pequeño y pues también, para asegurarme que nunca se me olviden.

Espero que hoy te diviertas mucho y que sigas siendo el niño feliz que eres ahorita y no te preocupes, que por mi parte haré todo lo que pueda para que así sea.

Te quiere tu papá

Friday, April 01, 2011

El Lebron que soñaba con un cerillo y un galón de gasolina


A decir verdad, solo soñaba con el galón de gasolina, pero muy ad hoc está añadirle lo del cerillo. Pues bien, cuando uno decide emprender un viaje, cua

lquiera que este sea, es decir ir de un punto A a un punto B puede ser tan simple como seguir la línea que une ambos puntos. Pero también se puede complicar tanto como se desee, por ejemplo añadirle un punto C, un D, un -B y por que no un punto H.

Pues bien, dicho esto, el relato que están por leer narra una de estas aventuras lebronas, donde ir de un punto A a un punto B se hace recitando el abecedario a la inversa, es decir, de la A, sigue la Z...



La historia comienza una poco fría mañana, estos días de primavera han dejado muy claro que el frío que sentimos en los meses pasados ha quedado en el olvido. Nos levantamos mucho antes de que el sol nos regalara un pestañeo y después de un breve duchazo, estábamos listos, maletas en mano, subiendo todo al auto del buen Molcas (@lebron6) para emprender el viaje.

El viaje consistía en ir a la exquisita ciudad de Guadalajara. Ciudad que nos quitó tanto, pero que de cuando en cuando nos deja probar de sus delicias y recuperar un poco de nuestra historia con los amigos.

Corría el año de 1995 cuando la familia Toshishige, por quienes sentíamos un gran aprecio, partieron para no volver más a la perla tapatía. Después de 15 años, seguimos en contacto. Nos escribimos no tanto como podemos, chateamos no tanto como debemos y nos vemos mucho menos de lo que queremos. El caso es que este año se casaba la hermana mayor del Clan Toshishige: Laura.

La ocasión ameritaba y por mucho hacer el viaje. Reunirnos los que quedamos y los que pudimos para celebrar la ocasión y recordar nuestras épocas cuando, adolescentes, compartíamos cada día en la escuela y tarde en el cine o donde se pudiera.

Como decía, partimos por ahi de las 6:10 de la mañana. Cajuela cargada, harto ánimo y un largo camino por delante. Los triuplantes, Molcas (@lebron6) como piloto, Madroño (@lebron8) como copiloto, su servidor (@lebron7) y la esposa Chantal (@nchantal) completabamos el cuadro. Con un retraso de algunos minutos que después se convertirían en kilómetros, iban en otro auto el buen Mike (@olevar) y su chica Caro.

La primer hora transcurrió sin mayor conflicto que el de ir poniendo la música adecuada para dejar las horas de sueño atrás. Fue así que pasamos una caseta, luego otra, con la diversión de hacer check in en Foursquare en cada una de ellas para al final ver quién lograba más puntos (sí, lo sé, somos ñoñísimos). El plan era llegar a una recomendadísima barbacoa en el poblado de Atlacomulco. Lo logramos por ahi de las 7:15, paramos el auto y se dijo algo así como "aquí es la barbacoa" lo cual provocó que alguien hiciera la pregunta "¿pero a esta hora tienen hambre?" la esposa dijo un convincente "yo no" que motivó a que el coche arrancara de nuevo y siguieramos en el camino. Aún no sabemos por qué, ni siquiera fue un "yo no" autoritario, simplemente obedecimos como sumisos lebrones que somos jajaja.

El camino siguió y las risas lo acompañaron, nuestra siguiente gran emoción sucedió cuando un perro se atraevsó en el camino y Molcas brillantemente lo esquivó. Digamos que a unos 150km por hora, la maniobra fue de alto grado de dificultad y la adrenalina en los tripulantes se desbordó por las ventanas.

Al llegar al estado de Michoacán, pusimos a todo lo que daba "Caminos de Michoacán" y el ambiente se puso a tope. Le siguieron muchísimas canciones típicas y divertidas que nos invitaron a cantar, reir y ver que lo que estaba por delante era un excelente viaje con los amigos.

Seguramente estimado lector, si ha llegado hasta este punto sin aburrirse o sin parar, se preguntará el por qué del título y qué rayos tiene que ver todo esto. Pues resulta, y se lo digo también como consejo por si en alguna ocasión toma la carretera que va de la Ciudad de México a Guadalajara, que hay un extenso tramo, calculamos unos 200km en donde no encontrará una gota de gasolina. Es así como después de muchos kilómetros y canciones nos encontrábamos en la reserva, pero sin preocuparnos, pues estos costosos caminos de autopista, suelen tener estaciones de servicio cada caseta.

Fue así como llegamos a uno de esos pueblos impronunciables de Michoacán, puede ser que fuera la caseta de Curandeo o algo así, la verdad ya no lo recuerdo, pero con la reserva gastada el buen Molcas preguntó a la chica de los peajes, a cuántos kilómetros es encontraba la gasolinera más cercana. Con mucha claridad vimos ahí mismo, un letrero que decía Gasolinera, 2 km. Pero señalaba otra dirección a la que íbamos. Por lo visto implicaba dar una vuelta, tomar una curva, entrar al poblado de impronunciable nombre y encontrar la estación. La señorita de los peajes dijo con voz firme que la siguiente gas estaba a 40km.

Ese dicho pasó como uno de esos helados sentimientos que recorren la espina desde el cuello a la espalda baja y que sabes que algo malo está por pasar. Entre las risas, los nervios y el ánimo, la esposa dijo nuevamente "ay 40 km no es tanto" y dijimos "pues vámonos" y seguimos el camino.

Transcurrieron 10, 15, quizá 20 km y nuestras voces se atenuaron un tanto por los nervios y la incertidumbre de saber qué es lo que pasaría: ¿lo lograríamos? ¿tendríamos que empujar? ¿aparecería un ángel verde con gas para nosotros? Las respuestas estaban a unos minutos de ser contestadas, sin embargo nos emocionaban tanto como a un niño la noche de navidad.

A lo lejos lo vislumbramos, ahi, a la orilla de la carretera, sobre el poste, el letrero azul con el símbolo de gasolina con una leyenda por demás alentadora: "Gas 6km". De inmediato gritos de emoción, risas y la seguridad de que habíamos burlado a la mala suerte. Sin embargo casi de forma perfecta, con una exactitud de reloj suizo, tan pronto terminamos nuestra celebración, el coche se detuvo...

Al silencio siguieron risas nerviosas y la expresión clara en nuestros rostros que sin palabras decía "ahora qué hacemos".

Nos bajamos del auto y el sol, a pesar de ser poco más de las 10 de la mañana, se dejaba sentir con un calor veraniego, seco y abrazador.

Nos mirábamos unos a otros y riéndonos pensábamos en posibles soluciones. Nadie lo había dicho en serio, pero parecía que solo nos quedaba empujar. Rápidamente contactamos a Mike para avisarle de nuestro infortunio y ver de qué forma podía ayudarnos, sin embargo las noticias no eran muy buenas, se encontraba a unos 80km de nosotros.

Con la adrenalina en el viaje decidimos que la mejor idea era empujar el auto. Así comenzamos a empujarlo entre risas, órdenes vikingas esclavizantes que nos "motivaban" a empujar con más ganas. La esposa elegantemente se dirigía el auto mientras se pintaba las uñas. Yo sudaba como precious por lo que me quité la playera (hay quien dice que solo busco un pretexto para encuerarme, he de confesar que es cierto y que a veces ni siquiera necesito un pretexto para hacerlo).



La primer subida fue dura, pero estábamos frescos y emocionados así que no lo sentimos tanto. Cuando llegamos a la bajada empujamos con todas nuestras fuerzas y corrimos (erroneamente) tras el auto que se iba veloz. La segunda subida fue igual, nos reíamos pero ya nos comenzábamos a cansar, sin embargo logramos repetir la hazaña.

Para la tercer subida ya íbamos desmotivados, asoleados y cansados, pero no evitó que lo consiguiéramos. Se nos ocurrió la genial idea de que cuando el auto fuera en bajada, correr veloz y meternos en él, aprovechar la inercia y llegar frescos hasta el siguiente punto de empuje. Así lo hicimos.

Para la cuarta subida ya estábamos muy cansados, así que nos trazábamos metas "empujamos de aquí al letrero amarillo, después descansamos... llegamos hasta el puente y... ahi en la sombra nos orillamos..."

Cuando tocó el turno de la bajada fue cuando llegó la verdadera emoción. En un acto heróico le grité a Molcas que él se subiera primero. Madroño y yo empujamos un poco más en la bajada, tratamos de que tomara más impulso. Le dije que ahora se metiera él y eso hizo. Cuando abrió la puerta para subirse algo pasó, se le trabó o le rebotó la puerta pero no alcanzó a meterse, lo que provocó que se tropezara y, con la puerta abierta, colgado de la orilla siendo arrastrado y remolcado por el auto mientras yo corría por el otro costado para entrar por la ventana. Cuenta Molcas que volteó y vio a Madroño con cara de "ya valí" aferrado a la orilla. Le dijo "ya suéltate" en el momento preciso que yo entraba por la ventana, dos camionetas pasaban junto a nosotros a toda velocidad y Madroño rodaba por el acotamiento cual película de acción. Volteábamos por la ventana y lo veíamos tirado en la carretera, sin embargo le dijimos a Chantal que no se detuviera, pues arruinaría la inercia que llevaba el coche. Madroño mientras tanto, se rodó fuera de la carretera para caer en la orilla. Para su mala fortuna aterrizó en un hormiguero.

Cuando el coche se detuvo y Madroño nos alcanzó, la risa no nos dejaba hablar. Él herido de pies y manos, además de un tenis roto, los demás, no dábamos crédito a lo inverosímil de atropellarse a si mismo mientras empujas un auto.

Todavía logramos empujar el auto un poco más. Llevábamos unos cuatro kilómetros y medio cuando desde el horizonte un punto rojo, veloz, se aproximaba hacia nosotros. Era Mike, por fin había llegado. Una hora nos tomó empujar el auto por esos 4.5 km y ese mismo tiempo le tomó a Mike, pasar por gasolina y alcanzarnos.



Finalmente le echamos la gasolina al tanque y el auto encendió. Avanzamos 40 segundos en el coche y voilá, ahi estaba la gasolinera, tan lejos, tan cerca.

Ese es el relato de la carretera. Más tarde vendrían las aventuras de la fiesta y las aventuras del viaje de vuelta, pero esos, esos serán relatos de otro post.

Gracias a la esposa, (@nchantal), Molcas (@lebron6), Madroño (@lebron8) y Mike (@olevar) por ser mis amigos de toda la vida y hacer de cada vivencia, una experiencia memorable e inolvidable.

Hasta la próxima estimado lector, no olvide, si así lo gusta, dejar un comentario.

Friday, January 18, 2008

La historia del metro...

Era un día como cualquier otro, con la particularidad de los viernes que nos obliga a levantarnos una hora antes, para poder llegar al horario de las 8.

Como muchos saben, la distancia entre mi casa y oficina es relativa, ya que el tiempo que toma transportarse a lo largo de esos kilometros, puede ser muy corto o muy largo, depende del tráfico.

Así pues comenzamos el día con la alegría de saber que en unas horas más, podría ir a recoger mi camioneta después de un servicio de spa que por garantía y cosas del seguro, salió gratis. Después de 18 días sin mi preciado vehículo, uno comienza a extrañar el tipo de comodidades que deja uno pasar por la costumbre del día con día.

Después de una semana en transporte metro, y otra semana en mi antiguo coche, que he de decir, había olvidado que me produce dolor de espalda después de la primer hora de manejo, llega por fin el día en que recupero mis ruedas y puedo transportar a mi familia de manera decente por la ciudad.

La noche de anoche, cuando llegué al hogar el acuerdo fue que hoy me vendría en metro para que saliendo pueda ir a recoger el vehículo y así regresar a casa en él, sin tener que sacar a mi papá para que llevemos dos coches y ese tipo de cuestiones.

Así pues estimado lector después de este prólogo, paso a contar lo que me pasó esta mañana, la historia del metro.

Estrenando un bonito sueter y un pantalón que había comprado el fin de semana, mi aspecto business casual era impecable. Una bonita mochila pequeña que mi madre me regaló cuando me fui a Canadá, completaban el círculo. En ella guardaba los papeles para recoger el auto, mis lentes, un cable para conectar el ipod al coche, mi credencial del trabajo, el colgante que me da acceso al fraccionamiento de casa, imprescindible el ipod para escuchar música en el transporte público y un sandwich de jamón con queso que mi esposa preparó porque al salir tan temprano, el hambre aún no llega al cuerpo.

Mi papá tuvo a bien acompañarme a la estación General Anaya, que para los poco conocedores, corresponde a la segunda estación de la línea 2 del Metro partiendo del paradero Taxqueña. Ingresé a la estación, compré mi boleto, pasé el carrusel de acceso y me dirigí al andén que me correspondía. Como siempre caminé hasta los vagones delanteros, aunque a esa hora existe una restricción para el solo acceso de niños y mujeres en los dos primeros vagones, así que me dispuse a abordar el tercero. Mi sorpresa fue grata cuando el tren llego y al subirme había espacio de sobra, no éramos muchos los que estábamos así que pude sentarme plácidamente y ver que el recorrido de 20 estaciones, hasta la estación Tacuba, sería más cómodo de lo pensado. Así pues saqué mis audífonos y comencé a escuchar la selección musical que el ipod aleatoriamente me ofrecía.

Pasaron algunas estaciones cuando el tren comenzó a llenarse cada vez más y más y cuando ya no hubo lugares disponibles, mi educación y caballerosidad superiores, ofrecieron el asiento que ocupaba a una señora que se acababa de subir. De esta forma comienza el viaje, que muchos me conocen y saben que no me atrevo a tocar los soportes del transporte público. Así que al más puro estilo de surfing nos deslizamos por las siguientes estaciones hasta llegar al momento de transbordar.

Este punto llegó e hice todo el recorrido que la estación Tacuba ofrece para hacer este movimiento. Es un buen momento para maravillarse de la construcción de este transporte, pues son estaciones subterráneas inmensas que nos invitan a pensar cuántas cosas habrán encontrado en su construcción que pertenecían a los antiguos habitantes de este país. Llegó al fin el momento de tomar una decisión y fue cuando todo se complicó, Linea 7, ¿dirección barranca del muerto o el rosario?

Una vez más espertinente mencionar que en mis anteriores viajes en metro a la oficina, llegaba por otro lado, por otra línea ya que mi cuñado me acercaba más y por otro camino. Entonces en esos viajes, debía tomar dirección el rosario desde el metro Tacubaya, para hacer el recorrido de tres estaciones hasta Auditorio. EL punto de la confusión fue que la estación en la que me encontraba era Tacuba (muy parecido el nombre) y mi mente guardaba la idea de que para llegar a la oficina debía seguir la dirección el rosario. Sin embargo, Entre el metro Tacubaya y el Metro Tacuba está el metro Auditorio, así que si usted mi estimado lector no es muy perspicaz en lo que le estoy tratando de explicar es que debía tomar la dirección Barranca del Muerto.

Llegó el tren y con alegría vi que iba notablemente vacío, así que me subí muy contento pensando que llegaría en pocos minutos a mi destino. De pronto de camino a la siguiente estación, me di cuenta de mi error. En la calcomanía que muestra el camino a recorrer note con una sonrisa el infortunio que me aquejaba. Así que descendí del vagón, y cambié de dirección.

Emprendí de nuevo el viaje hacia la oficina, esta vez en dirección correcta, pero ahora mi sorpresa no era tan grata pues los trenes que llegaban estaban tan llenos, que tuve que dejar pasar dos, antes de poder entrar y continuar el viaje. Así que al más puro estilo de unas sardinas enlatadas, iba yo en el calor de la gente en camino al trabajo. Escuchaba música, pensaba en mi error y me reía, seguía surfeando en el vagón para no caer y tocar lo menos posible a los personajes que me rodeaban. La paranoia de vivir en esta ciudad me obligaba a aferrarme a mi mochililla para que no fuera un vivales a sustraer su contenido o el de mi cartera. De pronto levanto la mirada, estábamos llegando a la estación Polanco, vi el mapa de las estaciones, y por segunda vez me confundí, Polanco puede estar antes o después de Auditorio (que es mi destino) depende de la dirección en la que uno vaya, y nuevamente pensé que ya me había pasado y que debía regresar una estación. Me salí velozmente del tren para cambiar nuevamente el sentido de mi viaje. No podía creer que me estuviera pasando a mi que presumo con mi esposa mi superior sentido de la orientación. Así que cambié de dirección y esperé el tren. Éste llegó y lo aborde sin prisa, una vez, contento porque en esta dirección la población que se viaja es mucho menor. Me senté y viendo una vez más la calcomanía de estaciones caí en la cuenta de mi error, no me había pasado, me bajé antes, y ahora estaba regresándome y alejando de mi destino. Mi risa nerviosa e incontrolable, debe haber asustado a más de uno de mis acompañantes, así que procedí a la siguiente estación, me bajé y otra vez, así es estimado lector, ha adivinado, cambié de dirección.

El tren por supuesto llegó tan lleno como sus predecesores, y no tuve más remedio que abordarlo y ser rodeado por figuras de triste mirada y ensimismadas en sus pensamientos. El surf comenzaba de nuevo. El resto del viaje pasó sin mayores conflictos, hasta que por fin pude llegar a mi destino.

La suerte siempre es tan interesante, pues con toda esa aventura, tuve a bien encontrarme a mi jefe en el elevador que nos traería a nuestras oficinas. Me preguntó, cómo estás, le dije bien, me perdí en el metro...

Saludos!

Carlos

Publicado para el blog de carlos, si quieren pueden darlo a concer a más gente para que rían con mi infortunio. jajajaja

Friday, October 19, 2007

Por azares del destino y aprovechando que hoy es otro viernes más, fuimos y tuvimos la suerte de venir a parar en el antiguo blog. A más de un año de su creación, tenía meses sin escribir y sin visitarlo, no se si tenga algún lector ocasional o algún perdido que se tope con los artículos aquí presentes. Si es así, regocíjense pues este post es nuevo.

Resulta, mi estimado lector, que los viernes son un tanto flojos en la chamba. La hora de salida es a las 2 de la tarde por lo que la labor de hoy se divide entre llegar a la oficina, ir a la cafetería a desayunar y después de un par de horas ponerse a trabajar, para después partir media hora más tarde. He de confesar que he pasado viernes completos sin hacer nada (de provecho) aunque siempre hay algo para ocuparse.

Sin duda este viernes tiene es aire de viernes que tanto nos gusta, pero esta vez tiene un matiz nuevo. Es mi último viernes aquí. Para celebrarlo tengo un café de 10 pesos y el sandwich que me hizo mi esposa por la mañana.

Así pues si su perspicacia aún no es suficiente para adivinar que me cambio de trabajo, he de notificarle, estimado lector, que así es. La semana que viene, pasaré mis últimos 3 días que paradójicamente son comparables con los 3 años que estuve en esta empresa. Las razones para irme son muchas, algunas buenas algunas malas, sin embargo me voy feliz, los que se quedan están felices de que parta (según me lo han expresado) y mi familia está contenta. ¿A dónde? Pronto postearé desde mi nuevo centro de mando. El futuro luce prometedor, la vida fascinante, las experiencias... únicas.

A un año de la creación de este blog, debo decir que la vida ha cambiado enórmemente. En un principio presumía la adquisición de un WII, ahora tengo un PS3, creo que soy un irremediable de los videojuegos.

Grandes sucesos han pasado, ya todos conocemos el destino del mago más famoso Harry Potter, mi anitguo auto se transformó en uno nuevo y más familiar, he aumentado de peso sin duda, pero estamos trabajando en que éste disminuya.

Sin embargo, la razón de ser de este blog y de mi vida en general, ha evolucionado de una manera increíble: Mi hijo esta enorme, el pequeño Elías se ha tranfigurado en una masa de casi 10 kilos que interactúa con el mundo en este momento, más de lo que jamás lo hizo en su corta existencia. Pasó de dar giros y aprender a sentarse, a su ya patentado gateo de 3 "patas" y ahora con alegría, a dar sus primeros pasos. Creo que la máquina está puesta y no hay nada que la detenga. Los balbuceos se transforman en palabras tan complicadas como mamá, papá, agua y algunas más inintelegibles para nuestros primitivos oídos de adulto, pero con tanto sentido para los bebés que les asombra la torpeza auditiva de sus padres.

Elías es un niño guapo sin duda, exigente y aunque de carácter firme, tiene un carisma que hace que todos lo quieran. Su maestra de gymboree parece estar enamorada de él, algunas veces pienso que no lo cambia de nivel para seguirlo viendo jejejeje. La familia de Chantal lo adora y mueren por estar con él. Nosotros, pues no puedo describir en este momento lo que significa, pero un abrazo de él, es como sacarte la lotería.

Zas me acaban de bloquear el messenger en la oficina, parece que pasaremos el resto del día buscando uno nuevo para regresar al mundo con los amigos.

saludos!

Carlos

Wednesday, January 17, 2007

Estimado lector, tiempo ha que no he publicado nada en este bendito medio que sirve para desahogar todo lo que quisiera decir sobre Elías pero que no puedo por falta de compañía o de interés de la misma. Pero debo decir que empezando este 2007 ha traído poderosas y buenas nuevas respecto a la salud de mi primogénito, quien por el momento y a decir de pediatra, goza de un excelente desarrollo.

Se ha convertido en centro de todas las decisiones, aunque no opina, su presencia significa una de los más importantes votos a la hora de decidir qué hacer, a dónde ir, con quién ir o a qué hora ir. ¿Por qué? será que me he dado cuenta del alcance y la consecuencia de lo que alguna vez pensé como una "exageración" por parte de los padres de otros niños.

Como bien saben y si no en las siguientes líneas se enterarán, mi hijo estuvo hospitalizado hace unas semanas por una complicación de lo que en un principio fue una simple tos. Es diferente cómo afectan los virus a un maltrecho organismo de 26 años como el mío, en comparación de los 3 meses que tiene el novísimo cuerpo de Elías. Me gusta verlo, a veces paso largo tiempo nada más viendolo, como se mueve, como "platica", como se ríe, como le habla a ese ser invisible que es su compañía y que lo hace sonreír. Pienso en que todo él es nuevo, todas sus partes son nuevas, recién salidas de la fábrica... cuando uno tiene un coche nuevo a los 3 meses todavía huele a nuevo, Elías hoy cumple 4 y aún huele a nuevo.

Elías en una de sus revisiones de 1000 kilómetros

Aquí ya está sano y durmiendo una despeinada siesta

y dicen que se parece a mi...

Hoy es 30 y como cada mes me tomaré la foto del mes con el hijo, claro, con el nuevo look del padre, aunque mmmm el hijo sigue siendo más guapo.

saludos!

Friday, October 20, 2006

Estimado lector, después de muchas noches sin escribir nada nuevo, hoy en una tarde de otoño de un viernes como cualquier otro, encontramos el pretexto y la oportunidad para dedicarle unas cuántas líneas a las aventuras de Elías en el mundo.

Cada día la gente me pregunta cómo está el bebé, qué hace, qué dice (en lenguaje de bebé por supuesto), y yo atino a decirles que está bien, pero ¿cómo saber qué este bebé está bien? La verdad es por mera intuición u observación pues me he dado cuenta de que en estas pocas semanas ha aprendido algo. Ha aprendido a sonreír y lo hace cada vez más seguido. Uno de mis hermanos, el poderoso Wotan me proporcionó la carta astral de Elías donde decía, entre otras cosas, que sería poseedor de una sonrisa encantadora y que con ella podría convencer a la gente de hacer su voluntad... jajajaja suena cataclísimico, pero por lo menos yo ya caí, sólo verlo me provoca obedecer, casí distingo en su llanto "papá quiero leche!" y adormilado o como esté, cumplimos el mandato.

Los dejo con unas postales de Elías para que vean que coqueto se está poniendo y dicen por ahi, que se parece mucho a su padre, ¿será?





saludos!

Carlos

Saturday, October 14, 2006

En esta ocasión nos encontramos con una instantánea del alimento vital para Elías nieto, Elías hijo y Elías Padre, incluso se deja ver el jugo de la mamá, un refri muy familiar. Cabe mencionar que en este momento bebemos la última de ambas cosechas, sin embargo una nueva remesa se está enfriando en este momento.

Sin tele y sn cerveza... Elías pierde la cabeza, la pregunta es ¿cuál?

Saludos!

Carlos

Wednesday, October 11, 2006

Esta noche los dejo con una postal poco conocida pero vital para entender el universo de una galaxia muy lejana...

"A tremor in the Force... The last time I felt it was in the presence of my old master..."

saludos!

Carlos

Friday, October 06, 2006

El ombligo de la noche triste

Una noche hace como 500 años, en el año de 1520, una rebelión (o defensa) del pueblo otrora Azteca arremetió contra los conquistadores propinándoles una funesta e ignominiosa derrota. Dicen que aquella noche, el máximo conquistador Hernán Cortés lloró a la luz de la luna sentado en las faldas de un "Ahuehuete" bautizando ese lugar y ese árbol, como "El árbol de la noche triste" Sobre lo que pasó después no abundaremos porque ya es historia.

El mentado árbol...

La noche de anoche prometía mucho, la anterior Elías había estado extraordinario: dormía, comía, dormía, comía, con amplios rangos de 2 o 3 horas entre uno y otro lo que nos dejó descansar muy bien. Así pues la tercera noche de Elías se vislumbraba como una noche de descanso, pues en el día se había portado de manera fenomenal.

Así pues subí a la habitación cerca de la una de la mañana, entré al cuarto y tome mi confortable silla para leer todas las especifícaciones del nuevo Wii de Nintendo que acababa de adquirir horas antes. Sí, lo acepto, soy un padre poco convencional, o quizá uno irresponsable, o quizá sólo un tipo que trata de continuar con su vida y de la cual quiere hacer partícipe a su hijo y esposa. Como consejo, nunca manden al papá a hacer compras a una tienda departamental y menos acompañado de su amigo de compras con el cual los constantes "mira lo que compré..." están a la orden del día.

Mi última adquisición...

Me senté, subí las piernas en un mueble y apenas comenzaba las primeras líneas, Elías despertó. Cruento momento en el que por un lapso de casi 2 horas (podrían ser más podrían ser menos) Elías estuvo intranquilo. Había comido muchísimo, por lo cual la fórmula de alimentarlo para que se quedara dormido, quedó desechada. Lo cargamos, abrazamos, arrullamos, su abuela vino y logró tranquilizarlo, pero apenas salía de la habitación, el chamaco ponía a prueba a sus inexpertos padres. Una vez pasado el suficiente tiempo le dieron de comer, pero no fue la solución. Sí se calmó, pero no lo suficiente, había algo más ahí... revisamos su pañal, lo revisamos a él y todo normal... había algo más ahí, oh sorpresa cuando vimos que su ombligo ya no estaba ahí, por fin se había caído...

El mentado ombligo...

El chupón funcionaba a ratos, pero estaba muy molestito como para recibirlo feliz. De pronto se durmió. Los padres felices se acuestan, sólo para darse cuenta que un mosco (o unos) rondaban sus cuerpos cuales tiburones hambrientos a sus futuras presas. Nos levantamos, prendimos la luz y 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7 moscos muertos, por supuesto entre el ruido despertó Elías. Otra vez comenzó el drama por volverlo a dormir y lo único que funcionó fue ponerlo sobre la almohada, sólo así se logró dormir... lo movimos al centro de la cama entre Nalle y yo, lo cubrimos y para evitar los piquetes, le colocamos un velo encima. El problema es que el velo molestaba al bebé y cada que lo tocaba, hacía por despertar. Cual amoroso padre que soy, levantaba el velo con mis manos para hacerle una tiendita y dormía muy contento. Así estuve como 2 horas, después le quité el velo y vigilaba que no se le acercaran los moscos, afortunadamente mi antigua táctica para que no le picaran a Chantal seguía funcionando: me descobijo junto a él y me quito la playera, entonces me pican a mi muchas veces, pero no se acercan a él. A la mañana siguiente, recordaba los llantos de Elías, a veces de hambre a veces de desesperación y lo único que pude imaginar fue a Cortés llorando en su árbol, como Elías llorando en su ombligo.

saludos!

Carlos

Thursday, October 05, 2006

Elíás Abdulah Muhammad Al Din

Hoy despertamos en un día tranquilo, un poco nublado, de esos que últimamente pintan las mañanas en esta bonita capital. Un poco apresurados y un poco adormilados procedíamos a las labores de acicalación diaria para estar presentables en el Registro donde presentaríamos a Elías oficialmente en este país.

Mi padre había salido más temprano en una labor exploratoria para ganar buen lugar y felices recibimos la llamada de que nos atenderían a las 9 y que eramos la ficha número 2.

Eran las 8 y pensábamos en ya salir o desayunar algo antes de hacerlo. El caso es que eran las 8:30 cuando salimos presurosos como pastores a Belén. Para los que se han subido a un auto conmigo, conocerán mi estilo descuidado, a veces veloz, a veces lento, sin embargo esta vez traía a mi esposa e hijo a bordo así que las precauciones sobraban a la hora de cruzar una avenida, de pasar un tope, de dar una vuelta, etc. El trayecto que en un día normal haría en 25 minutos tomó algunos más. Llegamos veloces y mi papá nos esperaba afuera, entramos y ya iban en la ficha 3, pero en seguida nos atenderían.

Por fin pasamos y una señorita (o señora, quién soy yo para ventilar esos asuntos) muy amable nos explicaba lo que había que hacer y toda la onda. Le hicimos la pregunta de rigor sobre el segundo apellido de Chantal... petición que nos fue denegada, pero qué importa, no pasa nada. Me preguntaron si estaba escrito el nombre correctamente del bebé, a lo que yo dije que no, porque su nombre debía ser Elías Abdulah Muhammad Al Din Pérez Espinosa, petición que una vez más me fue denegada. Así pues le dieron la bienvenida a México, al Ciudadano Mexicano Elías Carlo Pérez Espinosa (sí, leyeron bien, Carlo sin "s", se oye interesante ¿no?)

Desde "La Meca" le dan la bienvenida...

Bienvenido hijo, has nacido en un país muy interesante y si lo tomas como yo, te vas a divertir. Los dejo con un estudio del recién nombrado Elías Carlo:






saludos!

Carlos

Tuesday, October 03, 2006

En esta ocasión el post se parte en dos interesantes relatos, pues convergieron dos días importantes: mi cumpleaños y la llegada de Elías a su nuevo hogar.

Sorpresas y más sorpresas...

Ayer fue mi cumpleaños, por primera vez no esperaba nada en este día. Ya saben, llega el cumpleaños y uno espera que lo sorprendan (aunque lo nieguen) con grandes y bonitos regalos, pero este 2 de octubre era diferente. Hoy por la mañana salimos del hospital, tuve que regresar a trabajar porque había unos pendientes y bajo la promesa de que el resto de la semana podría estar con mi nueva familia y con la vieja también jejeje.

La salida del hospital pues típica, fui a pagar y aunque el precio de este lugar es infinitamente menor a los grandes hospitales, uno no deja de asustarse ante 14, 600 pesos al chas chas... Como siempre las dudas, como cuando pides la cuenta en el bar después de chupar como si fuera 2x1 y al final niegas haberte tomado esas 3 botellas de vodka jajajaja... lo mismo aquí, sólo que por 5 min extras en el quirófano, casi 2 mil pesos más a la cuenta, pero bueno finalmente uno está tan contento por salir de ahi que no le importa. Los hospitales siempre tienen ese ambiente que por más cálido que se trate de hacer, siempre en sus pasillos deambula la enfermedad, la recuperación y las esperanzas.

Llegué a la oficina y zas por supuesto ya todos sabían la nueva. Inmediatamente mi jefa me secuestro para obtener la primicia, la exclusiva del primer relato sobre cómo había estado el fantástico fin de semana. Estuvimos un buen rato hablando y oh sorpresa, el primer regalo... claro no para mi, pero qué importa, ¡¡¡un regalo siempre es un regalo!!! Una coquetísima silla para bebé con pecesitos y toda la cosa, muy bonita por cierto.

Después el resto de los amigos, todos felicitándome y queriendo saber qué pasó. Afortunadamente les envié este blog antes, así que aunque no pudieron ver las fotos por los bloqueos de sistemas, ya sabían cómo había estado la onda. Les mostré el video, las fotos y la emoción en la voz de quien había estado presente todo el tiempo. Casi no pude adelantar esa mañana, pues todos querían un poco de la historia. A la hora de comer un festejo muy peculiar, mi fiesta de cumpleaños y un baby shower para Elías, donde sólo estaba su padre jejeje. Cabe acotar que este bebé ha recibido muchísimos regalos, pero muchísimos y todos son particularmente bonitos, creo que nos han facilitado la vida pues solo hay que escoger cualquiera para que Elías se vea flamante y como nuevo.

Día de fiesta...

El día transcurrió sin complicaciones. Por la noche una pequeña celebración en casa con los amigos, las mañanitas, los abrazos y el pequeño Elías presente en el festejo número 26 de su papá. Como decía al principio, cada cumpleaños uno espera las sorpresas, en esta ocasión yo no esperaba nada, no me malentiendan, lo que quiero decir es que me sentía como si ya lo tuviera todo. Pero una vez más la sorpesa... mi esposa, mi querida princesa, tenía un par de regalos más para mi. Por supuesto había que alimentar al niño que traigo dentro y que se niega a madurar jejeje, así que qué mejor que un control extra de Xbox para poder jugar con los amigos y un bonito sueter para verse más guapo en su nueva etapa de papá.

Todo en familia jejeje

Visitas inesperadas muy bienvenidas

Lebrones para siempre...

Elías, Elías Revolutions y Elías Reloaded...

La primera noche...

Una vez que todos se fueron, comenzó la aventura. Por supuesto que fui amenazado durante meses de que me despidiera de mis noches de juego, de mi sueño profundo y de infinidad de comodidades que da la vida del que no tiene nada que hacer más que mantenerse en pie.

Es difícil deshacerse de ese tipo de vicios, así que fiel a mi tradición de desvelos, cambié la noche de juego, la charla en internet, por un par de horas de conteplación al pequeño Elías que dormía plácidamente. Por supuesto, me acostaba y apagaba la luz, pero apenas oía un ruidito, un gruñido, un mmm un algo, me paraba velozmente. Echémosle la culpa a todos los que cuentan los peores cataclismos que suceden cuando no vigilan a sus hijos. Lo bonito empezó como a las 3 am, Chantal descansaba después de un día intensísimo tratando de enseñar al pequeño Elías, quien magistralmente y en menos de 24 horas, comprendió la técnica fantástica, milenaria, ancestral y vital dentro del instinto, de aprender a comer de su mami. Así pues, me discutía entre ver a mi esposa y ver a mi hijo, cuando de pronto éste empezó a llorar, despertó... me levanté, lo vi y pensé en despertar a su mamá, pero sentí una lástima tremenda porque dormía por fin. Asentí que era momento de poner a prueba todo lo que no sabía, no se cargar bebés, menos calmarlos, no se darles de comer, no se sacarles el aire, sé hacerlos, pero nada más... quité el velo que lo protege de los hambrientos mosquitos y puse mi mano en su espalda, en su cabeza y le platique un poco... se quedó dormido... podrán decir que es cosa que el bebé estaba cansado, pero para mi fue magia, fue un momento único, un vínculo padre - hijo, de esos que me moría de ganas de sentir desde hace muchísimos años.

Corrí a la cama y emocionado les conté a mis amigos por el chat, sin embargo no pasaron 15 minutos cuando despertó de nuevo, con el clásico chupar de paladar que indica quiere comer. En esta ocasión, su mami despertó y trató de darle de comer, pero estaba ya muy adolorida que corrí a preparle una mamila que previamente mi mamá había dejado lista para la ocasión. Hicimos todos los preparativos, la calentamos en el microondas, le pusimos su ración de leche en polvo, agitamos, probamos la temperatura en un brazo y nos enfilamos a administrar el alivio a Elías. Parece o al menos pensaba que era más complicado, sólo tuve que poner la mamila en su boca y él hizo el resto, su madre se volvio a dormir y mientras comía no dejaba de verlo. Llegó el punto en que ya no quiso más y pensé que ahora tendría que sacar el aire. Toda una experiencia. No se la verdad cuál es la verdadera resistencia del cuello de un bebé (y personalmente no quiero averiguarla), pero tratar de ponerlo sobre mi pecho para darle las bonitas palmadas en la espalda fue toda una odisea (como les dije antes, no se cargar bebés) bastaron un par de golpecitos para que saliera de su boquita el aire que le podría causar malestar. Fue otro momento muy interesante, había hecho otra cosa bien. Después abrió los ojos y nos miramos un rato, le platiqué mi día en la oficina y de que tendría que ir al día siguiente a terminar unos asuntos. Le pregunté si le gustaba lo que hasta ahora conocía y le prometí que siempre estaría con él cuando me necesitara. Finalmente cerró sus ojos y procedí a acostarlo en su cunita. Por supuesto lleno de nervios y buscando la aprobación de alguien que me dijera que así como lo había colocado estaba bien, que estaba suficientemente tapado para no tener frío pero tampoco para tener calor, que así no se voltearía y que dormiría las prometidas 3 horas. Finalmente creo que lo logré, aunque la intranquilidad de la inexperiencia me invitaba a levantarme cada 10 minutos a ver cómo estaba. No reflexionaba que me quedaban solo 3 hroas más antes de levantarme para ir a trabajar, la verdad la emoción era más fuerte que el sueño, aunque al día siguiente, no fue así...

El balance de la primera noche: despertó unas 5 veces en la noche, de la 1 a las 6 de la mañana, dormí quizá lo mismo que estaba acostumbrado a dormir, sin embargo no es lo mismo 3 horas seguidas, que sumadas cada 20 minutos... ¿y saben qué? ¡¡no puedo esperar a la segunda!!

saludos!

Carlos

Sunday, October 01, 2006

El día después de la emoción...

Hoy despertamos con una sola idea en la cabeza, son las 9 de la mañana y ya queremos ver a Elías. Desafortunadamente debemos esperar un rato porque es a las 10 cuando lo llevan a la habitación.

La noche pasó sin muchos contratiempos, sólo dormí un par de horas por estar editando este blog, pero creo que valio la pena. La enfermera entró varias veces y me preguntaba que si no estaba cansado y es que habrá de saber, estimado lector, que la conexión a internet de la cual me colgaba solo funcionaba en la esquina del cuarto y como a más de metro y medio de altura. Así que tomé la mesa desayunadora de Nalle y paradito desde ahi reporteando todo.

En fin, los que me conocen saben qué tan ansioso puedo ser. Estaba en la puerta, esperando a ver cuándo se dignaban a traer a mi hijo, me moría de ganas de verlo y de pronto zas, sale la enfermera con un bebé del cunero... me emocioné por un momento pero luego vi que traía una cobija rosa, así que deseché que pudiera ser Elías, sin embargo en cuanto me vio me dijo que me llevaba a mi bebé.

A unos cuantos pasos...

Les presento al pequeño Elías día 2

Pocas cosas están a la altura de ese momento, esperé toda la noche para poder verlo de nuevo y afortunadamente lo tendríamos en ese momento sólo para nosotros, pues aun no llegaban visitas. Lo tomé y lo abracé... qué bonito huelen los bebés, su piel es tan suave que la toco y siento que no tocara nada (o es que acaso no la toco??) Por supuesto no soy un padre envidioso (bueno si un poquito, pero en este caso no) y se lo pasé a su mami, aunque por todo lo que tenía colgado se le complicaba sostenerlo. Fue un momento muy especial, sólo ella sabe lo que sintió cuando por fin pudo tener entre sus brazos al chiquito que la acompañó por casi 9 meses a donde quiera que fueran, pues ya nunca estaba sola, pues ya nunca lo estará...

Los primeros momentos...  

En ese momento llegó el doctor, como siempre con la sonrisa y diciendo la frase que durante muchos meses nos alegraba los días "...es un bebé fenomenal!!..." Fue un momento un poco triste, pues desenchufaron a Nalle de The Matrix y como dicen en la película "Welcome to the desert of real" Se terminó la fiesta, adios analgésico. Aprovechando el momento, una buena depilada de espalda también jajajaja, viva la cinta adhesiva.

 Mejor que "Touch Me", "Neo Skin" o cualquiera de esos juntos...

Poco a poco fueron llegando los visitantes, primos, amigos, papás, mamás jejeje todos insistían que cada vez estaba más bonito. Todos lo cargaban y todos lo disfrutaban. Su abuela (mi mamá) aprovechó la ocasión para darle una mamila que poco después tuvo a bien devolverla sobre su blusa jajaja.

Una cara de satisfacción...

Hoy fue un día bastante tranquilo, toda la emoción y la adrenalina del día anterior se cambiaban por la contemplación del día 2. Pero tuvo un momento, de esos para la historia, el primer intento de darle pecho. Qué mejor para una mamá primeriza que un bebé primerizo jejeje, así que en un mano a mano, Elías perdió porque nunca pudo prendarse de su comidita.

 Su primer McTrio

Mañana salimos de aquí, al menos eso dijo el doctor y vendrá lo bueno, lo interesante, lo fantástico. Creo que hoy fue un día muy tranquilo, pero mañana, mañana será el primer día, del resto de nuestras vidas. Los dejo con uns instantánea del orgulloso padre...


saludos!

Carlos

Saturday, September 30, 2006

He aquí una narrativa de los primeros minutos de Elías en esta contaminada, caótica, desordenada, insegura, pero siempre amada Cd. de México...

Les cuento la historia..

Hoy por la mañana me desperté a las 9 am porque teníamos cita con el doctor a las 11:30, sin embargo había que pasar a hacer un estudio llamado PSS (nada que ver con videojuegos desgraciadamente) donde se quería ver si el bebé presentaba alguna complicación de tipo complicada jajajaja... quiero decir algo que le estuviera causando algún sufrimiento y que presentara alguna complicación para el tan esperado parto.

Cuál fue nuestra sorpresa cuando en el estudio aparecieron poderosas contracciones (de esas que retuercen a las futuras mamás) y que anunciaban algo que aunque ya queríamos locamente, no nos sentíamos preparados (y personalmente creo que nunca se está preparado para algo así).Fuímos pues a la consulta como siempre y cáspita cuando nos dijeron que debíamos ir ya al hospital porque Elías quería salir el día de hoy.

Fue ahi cuando en verdad comenzó el día... se suponía que sería un día de fiesta, habíamos pedido sendos barriles de cerveza de 30 litros cada uno, comprado 2 kg de jamón, mucho pan, muchas botanas, muchos refrescos, vasos rojos de fiesta y gelatinas que pretendíamos hacer con mezcal para aderezar los bocadillos. Sería una noche con 50 invitados sedientos de diversión, la cual nos proponíamos a saciar.

El Oktober Fest hasta nuevo aviso...

Sin embargo, la fiesta cambió... ya no fue una fiesta de alcohol, sino de alegría. Puedo decir que este día está en mi top 3 de días felices. Hoy me di cuenta de muchas cosas, no importa cuánto tenga una persona un deseo y lo espere desde hace muchos años, el momento en el que se cumple, es sorpresivo, inesperado, fantasioso y produce una sensación etérea que a casi 12 horas de saber lo que pasaría, me tiene en las nubes. También me di cuenta que no importa cuántas veces tus amigos demuestren la hermandad que se funde con los años, o el apoyo incondicional en las situaciones más difíciles o en las más alegres, no importa cuántas veces no te digan que te quieren pero que sabes que lo sienten, no importa cuántas veces los lazos de amistad se sientan más como de sangre, no importa cuantas veces pase algo así, por siempre se puede sentir un poco más o un mucho más. Igualmente puedes pensar que tus papás no van a estar más felices de ti cuando te vieron caminar por primera vez, cuando hablaste, cuando sacaste tu primer 10, cuando diste tu primer concierto, cuando recibieron una felicitación de alguien más por su hijo, cuando saliste de la escuela, cuando terminaste la universidad, cuando encontraste tu primer trabajo, cuando saben que te va bien en él... uno no recapacita en la cantidad de momentos felices que les damos a los papás y de por qué cuando hacemos cosas malas, cuando creemos haberlos decepcionado o ese tipo de cosas tristes, nos siguen queriendo, están ahí, nos apoyan y con una sonrisa sabemos que todo va a estar bien. Sin embargo es una acción ya tan natural que olvidamos por qué sucede. Puedo decir feliz que para mí, hoy empieza ese camino...

Así pues, el pequeño Elías venía haciendo estragos en la pancita de su mami, venimos desde Médica Sur, al Sanatorio San José, todo el tiempo haciendo llamadas cancelando la fiesta y esparciendo la noticia. Llegamos, nos registramos y esperamos a que nos asignaran habitación. Llegaron mis papás, mi hermano y mi hermana y pues todos nerviosos, igual la noticia les tomó desprevenidos como a nosotros.

La mamá...

El papá...

Subimos a la habitación nerviosos porque nos habían dicho que a las 2 seríá esta onda y quedaban ya pocos minutos. La espera se convirtio en nerviosísimo y ansiedad cuando ya eran las 2:30 y no pasaba nada, bueno casi nada, porque la habitación cada vez estaba más llena de la gente que nos quiere y quiere al pequeño Elías. Decidimos llamar al doctor, quien calmó los ánimos pero inyectó una dósis de decepción cuando dijo que se había pasado a las 3:30.

Las visitas no tienen sueño...

De pronto y sin saberlo, subieron un par de enfermeras que sacaron a todos, menos al irresponsable legal (o sea yo), para preparar a Nalle... le hicieron unas pruebas de temperatura, presión y esas ondas doctoriles. Salimos de la habitación rumbo a la sala de operaciones y todos se despedían emocionados porque dentro de poco conocerían al pequeño Elías.

Las golondrinas...

A partir de este momento y por los 15 minutos siguientes no supe mucho de mi esposa. Bajé al quirófano y me dieron un traje de estos como de enfermero para poder pasar, me pidieron que me quitara lo que traía y que me quedara en exquisitos y sensuales calzones, calcetines y zapatos, o sea lo más sexy. Me quité los dos celularas (el mío y el de nalle) mi brazalete, mi reloj, mi cartera, playera de pumas, pantalones y ante esta terrorífica visión tuve que ponerme las ropas de enfermero. No sin antes esconder el ipod para escuchar el soundtrack del nacimiento del bebé que detallaré más adelante.

Me veo bien de enferemero ¿no?

Así pues el nerviosísimo se apoderó de mi cuando a punto de entrar a la sala de operaciones escuché un par de gritos de Chantal, le estaban aplicando la terrible inyección en la espalda que cual daga mortífera, primero penetra, hiere y luego invade de la tranquilidad que una buena anestesia produce.

Una de esas cosas por las que no quisiera pasar nunca...

Entré y ya saben, todo perfecto, era como un capítulo de ER o Doggie Hauser... "Dr. cuántas esponjas... 2... cepillos, gazas.... Dr. este es el equipo de... cómo estuvo la comida de... terrible, carísima y además me hizo daño... la del año pasado estuvo mejor... lo mejor fue cuando la Dra. se puso..." Inmediatamente las instrucciones "puede estar aquí, pero no toque nada, no tire nada, si algo se cae no lo recoja, no se mueva y quédese aquí como militar..." La verdad son más los nervios y las ganas de que todo salga bien que uno no piensa en romper cualquiera de esas reglas.

Después el momento que esperaba "...bisturí..." y comienzan los cortes, 1, 2, 3, 4 no se, perdí la cuenta. Ahí es cuando uno recapacita lo protegido que está el bebé en esa pancita, es como una bóveda bancaria con muchas paredes que hay que perforar antes de robar el equisito tesoro que guarda. Por supuesto entre la atención y la sorpresa a uno se le van muchos disparos (de cámara) pero quiero decir que se ve espectacular... en el momento en que logran llegar al bebé, el agua brinca como fuente y salpica a todos, en ese momento y como si fuera el banderazo de salida, todos se mueven súper veloces y comienzan a trabajar con una presteza que se olvida el aletargamiento y la paciencia que preceden al corte final. El Dr. mete la mano como buscando un boleto en una urna de rifa y pregunta "...a ver qué sale primero..." el papá de metiche dice "...por ahí estaba la espalda no?..." contesta el doctor, "...no más bien las pompas..." y de pronto zas, Elías se deja ver, por supuesto primero el trasero (muchos podrían alegar herencia paterna, pero eso lo discutiremos en otro post) e inmediatamente la cabeza. nunca había visto un recien nacido tan recien jejeje y puedo decir que no tenía color o al menos eso me pareció. Lloró inmediatamente y vio a todos, puedo decir que en sus ojos estaba esa pregunta "... qué pasó? dónde estoy?..." Por estar grabando y por la velocidad de este momento, no corté el cordón, el cuál no estaba precisamente enrollado en su cuello, pero si lo traía como correa de mochila al hombro. Lo pasan a la cama de reanimación y ahi es cuando se pone bueno... todavía no tenía ni 3 minutos afuera y ya lo había manoseado una mujer, lo había tallado, tocado sus partes, metido una zonda por la boca y hasta el estómago, metido un dedo en la boca, tapado sus orificios nasales e infinidad de cosas que lo único qu epude decir fue "... no te preocupes hijo, cuando tengas 15 te llevo con ella para que te desquites..."





Sin duda, el milagro de la creación...


El video... nunca debe faltar... atención, solo para fuertes de estómago

Todo eso entre fabulosos llantos de Elìas, ah que pulmones! los cuales cesaron inmediatamente cuando tuvo cerca a su mamá... supongo que ya desde ese momento uno siente esa buena vibra, esa seguridad, esa protección que se siente cuando tu mamá te abraza... así como cuando te caes de niño y tu rodilla sangra y sientes que se te va a salir el corazón por ahí y entonces llega tu mamá y te lava, te pone un curita y santo remedio... Mientras todo eso pasaba, el ipod tocaba un soundtrack increíble que presagia un bebé del metal, cuando salió y vio la luz, Mötley Crue con su exquisita Live Wire retumbaba en mis oídos seguido por una de las mejores voces del rock actual, Chris Cornell y su Audioslave con la fabulosa guitarra de Tom Morello en cochise...

¡Por fin se conocieron!

Lo que siguió puedo describirlo como cuando te bajas de la montaña rusa... la adrenalina al tope, la emoción, el ansia de contarles a todos... y así fue... subí corriendo y para que todos me vieran y vieran las fotos y el video... de inmediato las palabras que hacen sentir orgulloso a cualquier padre "... está súper bonito..." "...qué buen color..." la verdad lo único que interesa es que tenga 2 brazos, 2 piernas, 20 dedos, 2 ojos, una nariz, una boca, y que todo funcione bien, pero quién puede negarse a unos cuantos cebollazos...

Contando historias...

Lo demás es historia, toda la famila y los amigos aquí, viendo de cuando en cuando a Elías por una ventana, cargado por una malhumorada enfermera (que espero mañana no esté) y que negaba la toma de unas fotografías del recien venido.

En fin, ya saben, todos quieren oir la historia y algunos pocos son los afortunados que la escuchan primero, fresca, sin alteraciones que produce la imaginación y la emoción de contar una historia cada vez más espectacular. Por eso escribo este primer relato sobre los primeros respiros de Elías en la Tierra, para que un día él, también pueda saber qué pasó el 30 de septiembre de 2006, cuando su papá pretendía celebrar su cumpleaños y dijo no señor, aquí y desde ahora, mando yo...

saludos!

Carlos